Humanos a semejanza de Dioses


Entre deidades

Odiamos a cualquier tipo de deidad hoy en día, nos parece repulsivo que sean ajenos a la miseria y a las enfermedades, que sean ajenos al paso del tiempo, que sean todos poderosos aun así se parezcan a nosotros. El mundo es una contradicción por si mismo y a las fuerzas que  lo rigen les dimos forma, nombre e ideología propia, y aun siendo creadas del imaginario colectivo como especie terminamos detestándolas, pero que acaso no somos como ellos, dioses insignificantes creyéndose el centro y cúspide de fenómenos biológicos y de una selección natural, sintiendo que nuestra realidad es y será la única verdad que debería ser profesada, sintiéndose un ser aparte de el Tao, una fuerza que busca la inmortalidad, creyendo que para solventar nuestras necesidades no es necesario pensar en el medio ambiente que antes nos rodeaba y ahora nos enfocamos en acabarlo, sintiendo que de nosotros emerge la vida, actuando como miedosos que por no tener el control completo ni siquiera de nuestro cuerpo y pensamientos empleamos fuerza contra cualquiera que se oponga a nuestros caprichos de simios.       

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