Hoja de Poesía 1 de Nocturnos Distantes, (2019)
Máquina del tiempo
Es una especie de portal
lo que yace entre sus letras.
Son sentimientos de un mortal
y sus ciudades perpetuas.
Lugares que son extraños,
lugares más conocidos,
separados por los años
y en los años son perdidos.
Parece ser invisible
la necesaria división,
del delirio y lo tangible.
De lo real y la ficción.
Soy preso de las crónicas
que cobran vida sin hablar.
De paredes afónicas,
deseosas de poder hablar.
Soledad de la arena
Leo cuentos olvidados
bajo la cotidianidad,
personajes enterrados
junto con falsa vanidad.
Ya sólo quedan vestigios
de alguna época dorada,
siempre buscando el fastigio
de la que fue musa amada.
En este lugar desierto,
donde alguna vez hubo mar,
se mira el futuro incierto
porque ya no se puede amar.
¿Alguien más podría escribir?
Volver a mirar el cielo.
Recitar versos sin morir.
Patinar la pista de hielo.
Des-inmortalidad
No existe la inmortalidad,
apuesta del todo o nada
que pide retorno y piedad,
emulando las cruzadas.
Son más tragos de soberbia,
odas a la ineptitud,
en el camino de Ofelia,
en vez del agua un ataúd.
No tendrán pasado de miel,
aún menos futuro especial.
Es el mito del amor fiel
sin principio y sin final.
Sin nadie que los recuerde,
libros y libreros se irán,
el polvo siempre se muerde,
con el tiempo se perderán.
Mapa del tiempo
Soy cazador de lugares
extraviados en el tiempo,
dueño de cosas vulgares
y vagantes pasatiempos.
Es más que un rompecabezas
lleno de cosas que perdí,
pistas pequeñas e inmensas
de poemas que nunca leí.
Nostalgia viva en el aire,
traspasa todas las puertas.
Escondidas con desaire,
Cubiertas de rosas muertas.
Ruinas de piedras ilustres
que resguardaron historia.
Libros de portada lustre
envenenados de gloria.
Desiertos
Es un viaje interminable
y las pisadas se borran.
La verdad insoportable
Provocan que todos corran.
El sol no tiene corazón,
mucho menos piedad;
en cada paso hay quemazón
recorriendo la intimidad.
Los oasis son pecados
que ignoramos a diario,
están los versos errados
esperando en el calvario.
Muchos sedientos ven el mar,
tan cristalino como Abril.
Ahogados en altamar
y sin esperanza febril.
Andrea
Encerrada por un cristal,
alejada de mis ojos
y de mi llanto hecho caudal,
soñando tus labios rojos.
Eres un cometa fugaz
y me resigno a no verte.
Es un sentimiento voraz
conduciéndome a la muerte.
Ya no cabe en mis poemas
tu corazón sempiterno,
conformado por fonemas
que describen el infierno.
Rescataré de la amnesia
aquella sonrisa clavel,
sin derecho a tu clemencia,
confinado al olvido fiel.
Bitácora
Exiliado entre la ausencia
de un ente sutil y feroz.
Lo busco hasta la demencia
durante mi sueño precoz.
Oculto entre las paredes,
reflejado por las hojas,
cubierto en libros y redes
se asoman colillas rojas.
Es el hedor de un chileno
que se asoma por la ciudad.
Vagando en calles sin freno,
sonriendo de felicidad.
Se cuentan cientos de mitos
que hablan de sus personajes.
Se escuchan voces y gritos,
que son de letras salvajes.
Olvido obligatorio
Latente ironía pura
repleta de mil presagios,
vil enfermedad sin cura,
igual que barco en naufragio.
No hay nada después del punto
separa realidades.
Se leen nombres difuntos
y vastas casualidades.
Negado con la existencia
de mieles aduladoras.
Sin fortuna ni creencia,
los segundos fueron horas.
Las letras falsificantes
se cuelan en la memoria,
de corazones errantes
que hurtan sueños de victoria.
Suelos grises
¿Qué tienen los suelos grises?
Son igual que aves profetas,
llenas de malos matices,
cubiertas por muchas grietas.
Son tristes y sin remedio.
a veces lloran al revés,
viendo siempre con asedio
el cielo de nubes cafés.
Nunca hablan y nunca duermen,
más sueñan con alegrías
y colores que no temen
a los días de sequía.
Nadie los ha visto azul,
ni cuando en ellos yo dormí.
Con las hojas de un abedul
en los suelos grises morí.
-Ruela Robles Edgar Emiliano (IG: emil_sinclair_1)
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